Mérida, martes 5 de noviembre 2013

Los palos bajo los puntos de las íes: presc˙nd˙bles.

Urge conectarse con los sueños. ¿Pero cómo? Sin prisas. Sin brincarles encima. Brincando en el mismo lugar, acaso. Donde uno ya estaba, talones pegados al suelo.

Sueño con Katsoup. Voy a Echegaray, o a Satélite; por allá hacia el norte camino Periférico. Paso una reja, entro a un playground. Encuentro sorpresivo con Katsup. Casualidad. Hay uniciclos. “¿Lo trajiste?” Alguien trajo, efectivamente, un uniciclo de poste corto: lo mejor para aprender ese arte del equilibrio. Katsup se emociona. Pasamos ahí más de una hora: se me hizo tarde. El regreso es una aventura de niños corriendo entre barrancas y jardines, tratando de cumplir con sus responsabilidades, de rehuirlas cumplidamente: atenciones con los adultos, con los padres y las madres, con el reloj.

handcuffs

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Archivado bajo Narrativa, Viajes

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